PASCUA DEL ENFERMO, “ACOMPAÑANDO Y HUMANIZANDO LA SOLEDAD”

Hermanas Hospitalarias

En este VI domingo de Pascua, la Iglesia en España nos invita a celebrar la Pascua del enfermo bajo el lema “Acompañar en la soledad”. Una celebración que pone fin a la Campaña del enfermo, iniciada el 11 de febrero con la Jornada Mundial y que desde Hermanas Hospitalarias os invitamos también a celebrar.

Desde aquí os invitamos a todos a reflexionar sobre el mensaje de los Obispos de la Comisión Episcopal para la Pastoral Social y Promoción Humana, donde se nos invita a acudir a Cristo en busca de esperanza, de consuelo y alivio, profundizando en el misterio de su persona, participando de su Pascua… De este modo podremos acompañar a cuantos sufren por esta pandemia con la esperanza que procede de Cristo resucitado.

En este momento de tanto dolor a causa de esta pandemia, el Papa Francisco, nos propone un “plan para resucitar” donde nos llama a darnos cuenta de la importancia de “unir a toda la familia humana en la búsqueda de un desarrollo sostenible e integral… Una emergencia como la del COVID-19 es derrotada en primer lugar con los anticuerpos de la solidaridad… no podemos permitirnos escribir la historia presente y futura de espaldas al sufrimiento de tantos.

Francisco, centra su plan en la persona, es el Señor quien nos volverá a preguntar “¿Dónde está tu hermano? (Gen, 4,9). Esta misma llamada la hemos vivido y encarnado durante este tiempo en cada uno de nuestros centros, y en nuestras familias. Hemos podido descubrir distintas formas de soledad: la soledad de las personas enfermas, confinadas, aisladas; la soledad de las familias angustiadas, sin poder visitar a sus familiares enfermos, y en muchos casos sin poder darles un último adiós; la soledad de tantos profesionales
sanitarios que se han tenido que aislar para seguir cuidando.

Ante esta situación, la respuesta de la comunidad hospitalaria ha sido más que nunca, ejemplo de generosidad, de gratuidad, de entrega solidaria, dando lo mejor que tenemos, haciendo que cada uno de nuestros centros se conviertan en lugares de cuidados, lugares de familia, lugares de Hospitalidad. Sin duda, con nuestra forma de vivir y de hacer proclamamos que la “Hospitalidad es más”. Hemos sabido adaptarnos, ser creativos, volver a lo esencial para seguir acompañando y humanizando la soledad, para seguir dando los mejores cuidados, mostrando el rostro de Cristo que cuida acompaña y sana.

Desde aquí, en este día de la Pascua del enfermo, queremos agradecer a todos los coordinadores y agentes de pastoral que ofrecen en nuestros centros atención espiritual y religiosa a cada una de las personas atendidas. A nuestros voluntarios, que a pesar de no poder acudir a nuestros centros, han estado siempre presentes por medio de una llamada o mensaje. A todos los coordinadores de voluntariado, que habéis sabido acompañar en la distancia a las personas que voluntariamente practican la hospitalidad en el servicio. A las hermanas, muchas de ellas  desde la retaguardia, y a través de su oración de intercesión, siguen alentando la acción de los que están en primera fila. Y agradecimiento a cada uno de los colaboradores de la comunidad hospitalaria, que desde vuestro trabajo diario, buen hacer y compromiso habéis hecho de nuestros centros lugares de sanación, de esperanza y de familia hospitalaria. ¡Lugares de Resurrección!.

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