HISTORIAS CON CORAZÓN. MÓNICA SANTOS, DIRECTORA DE ENFERMERÍA DEL HOSPITAL BEATA MARÍA ANA.

Hermanas Hospitalarias

El último número de la publicación Contigo lleva un especial sobre Historias con corazón en tiempos de COVID 19. Compartimos el testimonio de Mónica Santos, Directora de enfermería del Hospital Beata María Ana de Hermanas Hospitalarias de Madrid. Un testimonio donde agradece el esfuerzo de todos sus compañeros durante todos estos meses, “vivimos momentos duros, caóticos, desgarradores. Hemos experimentado
sentimientos y situaciones que no habíamos visto antes. Situaciones en las que aflora la verdadera esencia de las personas, donde se descubren los verdaderos valores profesionales, la verdadera actitud vocacional y las mejores cualidades del ser humano.” Un testimonio que es también un homenaje a nuestro compañero Aurelio Capilla, fallecido a causa del COVID-19.

Os dejamos al completo su testimonio en «historias con corazón».

Tras haber vivido esta situación excepcional en la que nos hemos encontrado, desde el pasado mes de marzo, es necesario, ahora que la situación está calmada y podemos empezar a respirar, echar la vista atrás y reflexionar desde la serenidad todo lo acontecido.

Los momentos desde el inicio fueron duros, caóticos, desgarradores. Hemos experimentado sentimientos y situaciones que, hasta los profesionales más veteranos, decían no haber visto antes. Esta percepción hizo que las primeras semanas, tomáramos decisiones sobre la marcha, cambiantes en función de las necesidades, diferentes en poco espacio de tiempo, en función de los recursos disponibles.

En situaciones tales, es cuando aflora la verdadera esencia de las personas, es donde se descubren los verdaderos valores profesionales, la verdadera actitud vocacional y las mejores cualidades del ser humano. Vivimos una experiencia donde todos y cada uno de nosotros aportaba aquello que mejor sabía
hacer. Es difícil olvidar los rostros, las miradas de las personas que se acercaban para preguntar en que podían ayudar, personas veteranas, personas
jóvenes, recién tituladas en cuya cara se reflejaba el miedo, la incertidumbre…pero ahí estaban. Vivimos momentos donde la mirada lo decía todo, era
imprescindible mirar expresando las ganas de abrazar a todos los que estaban ahí ayudando, aportando su granito de arena, a pesar de saber que cuando llegaran a casa les esperaba una familia y no sabían hasta qué punto podían estar exponiéndoles. Todos coincidimos en el poder del contacto, en la falta que nos hacía en esos momentos recibir un fuerte abrazo.

Como enfermera ahora en la dirección de enfermería, he vivido uno de los momentos más duros de toda mi carrera, ya que a esta situación hemos sumado la desgarradora pérdida de un gran compañero y amigo Aurelio Capilla, Director Médico de nuestro hospital. Él enfrentó los primeros momentos con su gran sentido de la responsabilidad y gran capacidad de planificación, gracias a la cual pudimos garantizar una buena atención a los pacientes desde su ingreso en la urgencia.

Aurelio ha dejado en todos nosotros una huella imborrable, destacaba por su alto sentido de la responsabilidad, su espíritu incansable para conseguir mejoras continuas, su gran capacidad de escucha, su buen talante en las relaciones interpersonales, su gran profesionalidad unido a lo más importante que destacaba en él, su gran valor como ser humano.

Ha sido un verdadero placer y una gran suerte haber podido compartir y aprender tanto de él durante estos años vividos, nunca le olvidaremos. No podemos seguir compartiendo con él momentos, pero sí que seguiremos plasmando su esencia que a todos nos reconfortaba y nos daba serenidad ante situaciones difíciles. Situaciones como la vivida nos hace más fuertes, nos ha reforzado en nuestra convicción de que lo más valioso que posee esta Institución, de Hermanas Hospitalarias, son las personas que forman parte de ella, aquellas que están al frente en el día a día de nuestro Hospital prestando su ayuda y su gran profesionalidad al servicio de los pacientes, dando lo mejor de cada uno de ellos, no rindiéndose, trabajando con empeño, con fuerza, a pesar de las dificultades; en definitiva, Practicando la Hospitalidad.

Aprovecho este medio para agradecer a todo el equipo del hospital Beata Maria Ana incluyendo a todos y cada uno de ellos, su gran ayuda y aportación durante estos momentos difíciles recientemente vividos y animarles a seguir así, formando parte de esta gran Institución.

Próximamente, compartiremos nuevas historias con corazón.

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