EL IMPACTO DE LA PANDEMIA DEL COVID19

Hermanas Hospitalarias

Comenzamos una entrega donde compartiremos artículos de expertos de Hermanas Hospitalarias de todo el mundo. El primer artículo lo firma la Dra. Lourdes Santos, médico especialista en psiquiatría, asesora clínica de la Provincia de Portugal de Hermanas Hospitalarias donde analiza el impacto de la pandemia del COVID19.

«Divulgar conclusiones sobre el impacto de esta pandemia en el Individuo es precipitado, pues el resultado no será uniforme ni previsible. Los estudios sobre la cuestión son pocos y muy específicos, predominantemente sobre los profesionales sanitarios chinos que se enfrentaron a la situación en su fase inicial, en un contexto muy crítico, con un gran desconocimiento de la complejidad de la situación y con un futuro que era apenas una conjetura. (Lai J, Ma S, Wang Y et al. JAMA Netw Open 2020;3: e 203976.
)

Todos nos hemos dado de bruces contra un ataque inesperado, global, fuera de nuestro control, para el que no existen medicamentos y que altera profundamente la vida. En este contexto, los riesgos a los que se exponen las personas más vulnerables son mayores; nada mejor para confirmar nuestra impotencia.

Así pues, debemos comenzar a tratar de entender la dimensión humana de los tiempos que corren y, desde mi papel como psiquiatra que escucha vivencias íntimas, no puedo dejar de observar que estamos ante una situación en la que la tan mencionada Resiliencia se pone en juego en todas sus dimensiones. Este concepto, muy presente en el diálogo clínico, no cuenta todavía con una conceptualización científica plena que integre los diferentes aspectos de la psicopatología: aspectos biológicos, psicológicos, sociales, culturales y antropológicos.

El desarrollo de Resiliencia en el funcionamiento mental se remonta a tiempos remotos en la cadena evolutiva de los mamíferos, y su carácter protector ha desempeñado un papel esencial en el proceso de la selección natural. Se define mediante 3 parámetros: la Plasticidad, como capacidad de estar en constante cambio para adaptarnos; la Sociabilidad, como competencia que nos mantiene en una relación biunívoca con nuestro entorno y, finalmente, la facultad de atribuirle Significado a cada situación, recurriendo así a los conceptos culturales, espirituales y emocionales que llevamos dentro. Todo ello cuenta con un cerebro/cuerpo capaz de crear una vinculación, un sistema endocrino que produce sustancias que desencadenan reacciones físicas adaptativas para que este conjunto pueda funcionar con un considerable sincronismo biocomportamental. Si bien la Plasticidad y la Sociabilidad también están presentes en el desarrollo animal, la facultad de atribuir Significado a cada situación es exclusivamente humana.

Como consecuencia de esta perspectiva ahora centrada en la experiencia del trauma, nuestra atención se dirige hacia la importancia de los vínculos dentro y fuera de los grupos sociales; donde unos mantienen y otros construyen y valoran el Significado que atribuimos a las relaciones como el factor que estimulará nuestra capacidad de soportar o incluso de dirigir nuestro comportamiento al experimentar una situación traumática.

Dicho esto, hoy vivimos un momentum, un impulso quizás irrepetible para que las personas, con o sin diagnóstico de enfermedad psiquiátrica, refuercen la Resiliencia mediante la construcción y el mantenimiento de vínculos, pero con Significado, que ciertamente no encontraremos en las redes sociales, y en un estado emocional más vulnerable, reconociendo y valorando una Resiliencia que desconocíamos y que nos ha sorprendido a través de las capacidades que ha demostrado.

Si podemos extraer alguna lección del impacto de esta pandemia, es que, ahora más que nunca, el ejercicio de la medicina es un acto de humildad: sabemos muy poco, tenemos que seguir aprendiendo y cambiar.»

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