Ética en toda la actuación

La Hospitalidad es ella misma una experiencia ética fundamental y englobante de nuestra misión que refuerza la dimensión ética propia de toda acción con la persona acogida. Es más, toda falta de ética en nuestras actividades va contra la misma hospitalidad, es una quiebra moral de nuestro ser y hacer hospitalarios.

Por esta razón y conscientes de los interrogantes nuevos que la ética plantea en el mundo de nuestra intervención, la incluimos entre nuestros valores.

Consideramos, pues, la ética como dimensión de toda actuación; la garantizamos tanto en los fines como también en cualquiera de los medios.

Nos exigimos ser éticos en todas los campos y decisiones; en la asistencia sanitaria, en la acción educativa y en la atención social; en la organización y en todo tipo de gestión; en el trabajo y en la economía; en los planteamientos institucionales y en las propuestas operativas; en el respeto a la legalidad vigente; en los comportamientos comunitarios e individuales y en cualquier actividad cotidiana; en la reflexión de las cuestiones y en la respuesta a los problemas.

Coherentes con la misión que nos define, promovemos los principios y criterios comunes de la bioética, hacemos institucionalmente referencia a la motivación católica de dicha ética y prestamos atención a las exigencias provenientes de la identidad de nuestro proyecto, de su sentido y de sus valores.