LA PSICOPATÍA A DEBATE EN EL MONOGRÁFICO DE SALUD MENTAL ORGANIZADO POR EL HOSPITAL SAGRAT COR

El Hospital Sagrat Cor de Hermanas Hospitalarias de Martorell (Barcelona) celebró el 30 de noviembre la XIX edición del Monográfico Teorico-práctico en Salud Mental. Bajo el título ‘Psicópatas: ¿enfermos o malos?, y teniendo en cuenta que, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), existe alrededor de 1-2 % de la población mundial diagnosticada de psicópata, la institución de Hermanas Hospitalarias organizó este encuentro de profesionales para revisar y debatir los conocimientos actuales sobre este controvertido asunto de la psicopatía.

En esta ocasión, los dos ponentes invitados fueron la doctora Iolanda Batalla, Coordinadora del Hospital de Día de Psiquiatría de Adultos del Hospital Universitario de Santa Maria de Lleida, quien explicó los aspectos clínicos de la psicopatía, y el doctor Ángel Cuquerella, médico y psicólogo forense del Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses de Cataluña, quien disertó sobre los aspectos forenses de este trastorno.

En este contexto, los expertos aseguraron que la prevención y el tratamiento de la psicopatía obtienen mejores resultados cuando son aplicados en la edad infantil. En cambio, admitieron que en la actualidad no existe cura para el psicópata adulto y que las estrategias de abordaje en esta edad están más relacionadas con la prevención de daños.

La psicopatía es un trastorno de la personalidad caracterizado por un conjunto de rasgos de tipo interpersonal y afectivo, que van acompañados de conductas socialmente desviadas y que se pueden identificar desde la infancia. “Un 4 % de la población infantil sufre un trastorno de conducta, y alrededor del 13 % de estos niños presentan rasgos de dureza e insensibilidad afectiva (rasgos DIA), unas características que pueden evolucionar hacia la psicopatía en edad adulta”, afirmó la doctora Iolanda Batalla. Sin embargo, “no es sinónimo de que vayan a ser psicópatas de adultos. Solamente un tercio de los niños que presentan este tipo de rasgos llega a desarrollar la psicopatía”, añadió.

Según la Dra. Batalla, los estudios y experiencias actuales demuestran que tanto la prevención como el tratamiento aplicados en la edad infantil son clave para evitar que se desarrolle la psicopatía. “Partimos de la base de que la psicopatía es consecuencia de diferentes factores biológicos, psicológicos y sociales que actúan a lo largo del neurodesarrollo del individuo”, explicó. “En este sentido, encontramos diferentes abordajes que, aplicados en la infancia, minimizan las posibilidades de que un niño que presenta los rasgos anteriormente explicados llegue a ser un psicópata: desde la prevención prenatal (prevenir el consumo de drogas y alcohol en la madre durante el embarazo, una buena alimentación, etc.), hasta el trabajo de los vínculos emocionales y las pautas educacionales-parentales positivas”, aseguró la experta.

“La clave del éxito siempre será trabajar desde el refuerzo positivo”, afirmó Iolanda Batalla, quien expuso como ejemplo el trabajo de un grupo de expertos australianos que enseñan a los niños que sufren este tipo de trastorno a mirar a los ojos, ya que no saben, para que puedan percibir las emociones de las otras personas. “Las diferentes estrategias de tratamiento pueden modificar la heredabilidad de los rasgos DIA” y, por lo tanto, “biológico no es equivalente a innato”, concluyó.

La psicopatía en el adulto y sus aspectos forenses

Los expertos reunidos en el XIX Monográfico Teorico-práctico en Salud Mental organizado por el Hospital Sagrat Cor de Martorell admitieron que no pueden cambiarse rasgos de personalidad o aspectos temperamentales en el psicópata adulto y que, a menudo, las terapias tradicionales sólo sirven para aprender nuevas habilidades de manipulación y de mentira. Es por esto, que las estrategias de abordaje están más relacionadas con la gestión “racional” de sus conductas, la prevención de daños y el trabajo enfocado hacia las consecuencias (como la posibilidad de ingresar en prisión). “No conocemos estudios metodológicamente solventes que demuestren la eficacia de tratamientos psicológicos para la psicopatía y, por el contrario, sí que hay evidencia de que determinados tratamientos pretéritos pueden tener incluso un efecto contrario al deseado”, explicó el doctor Ángel Cuquerella.

Por otro lado, “existe una gran controversia sobre si los psicópatas son o no enfermos, aunque la clase médica y social se inclina mayoritariamente a que estas personas son perfectamente capaces de decidir entre obrar bien o mal”, afirmó el doctor Fernando Boatas, coordinador del CSMA Martorell, del Hospital Sagrat Cor de Hermanas Hospitalarias. Como consecuencia, “existe un debate legal, respecto a si los psicópatas tienen que ser juzgados y condenados en prisión o bien tratados como enfermos mentales, dentro de la red asistencial correspondiente”, añadió Boatas.

En este sentido, en la actualidad existen diferentes categorías de clasificación vigentes sobre la psicopatía y su diagnóstico que, aplicadas a la práctica forense, constituyen el constructo clínico individual más importante del sistema judicial penal. “Durante las últimas décadas, se ha ido acumulando evidencia clínica, forense y de laboratorio que justifica la utilización de unos criterios clínicos específicos para definir a los individuos que, a causa de su carácter frío, manipulador e impulsivo, de su agresividad y de su violación persistente de las normas sociales, entran en conflicto permanente con su entorno social”, argumentó el Dr. Cuquerella.

Con todo, Cuquerella concluyó que “es necesario avanzar hacia la utilización sistemática de dichos criterios diagnósticos en la práctica médico forense de nuestro país”.

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